-Silencio: Una de las cosas que más venero cuando hablo de Japón es su silencio. Da gusto el entrar en un vagón de tren y no encontrarte regetoneros escuchando sus temas con el móvil para el "gozo" de sus compañeros de viaje como pasa en España. Es tal el extremo de respeto por los demás en Japón, que es de MUY mala educación hablar con el móvil dentro del tren y puedes ver carteles que te recomiendan poner en modo silencio el teléfono o apagarlo. A veces cuando cuento estas cosas la gente me dice que les parece demasiado extremo, y quizás lo sea ya que en verdad en Japón no hay termino medio para nada, pero imaginaros sino como sería coger el tren en una ciudad como Tokyo que tiene la misma población que España entera y cada persona dentro del vagón fuera hablando a gritos con su amigos, otros con el móvil y otros tantos con la música ¿como sería? totalmente una locura y un "gallinero" ¿verdad? Y es que después de trabajar y coger el tren lo único que quieres de camino a casa es relajarte. Este es tan solo un ejemplo de lo importante que es el silencio en muchas situaciones, pero es uno de los más notorios y que más se vive día a día.
Mi amigo Chris de Las Vegas en el metro de Tokyo:

-Sumisión: Desde bien pequeños en la sociedad japonesa se les inculca a saber ser humildes y sumisos con sus superiores en la escala social; empleado ante el jefe, mujer ante el hombre, jovenes ante gente mayor, etc. Vistos desde los ojos de un occidental los japoneses a simple vista pueden parecer atontados, bobos, infantiloides y resumiendo en una sola palabra pánfilos, pero no es mas que su cultura no les permite anteponerse a las ideas de los demás, a no llevarte la contraría nunca y en definitiva intentan siempre por encima de todo mantener el ambiente sereno y sin conflictos aunque estén en completo desacuerdo con la situación. A mi esto en algunos momentos llega a irritarme un poco, da la sensación de que no tuvieran "sangre en las venas" y cuando les cuentas una opinión distinta de la suya o se callan, o simplemente no intentarán darte argumentos en contra del por qué de su pensamiento. Ante todo un japonés siempre intentará no discutir por nada aunque para ello tenga que tragarse su orgullo.
Tecnología: Japón es un país muy muy práctico y cómodo gracias a la gran integración de la tecnología en la sociedad. Una estampa muy común es que puedes ver gente de tercera edad jugando con sus Nintendo DS o escribiendo emails desde sus móviles de ultimísima generación, esto es algo que al principio me impactó muchísimo! Un ejemplo de tantísimos posibles de como la tecnología te hace la vida aun más fácil son las tarjetas SUICA, es una tarjeta magnética de plástico la cual hace la utilidad de monedero sin llevar monedas encima, simplemente la recargas en máquinas que puedes encontrar en cada esquina y la guardas en tu cartera. Después puedes usar tu SUICA en multitud de sitios para pagar; metro, taxi, bus, máquinas de refresco, combinis, etc.. pero lo realmente "mágico" es que a la hora de usarla no hace falta sacarla de la cartera ni hacer nada con ella, simplemente con acercar la tarjeta al lector el pago está realizado.

Seguridad: Otra de las cosas que más valoro de Japón es su seguridad, y no es que diga que todo esté lleno de policias y camaras de vigilancia, a lo que realmente me refiero es la baja tasa de delincuencia. Puedes estar tomandote un café tranquilamente en un bar mientras chequeas tus mails con el portatil e irte al baño sin tener que recoger tus cosas de la mesa (cartera, ordenador, móvil, etc) por miedo a que te lo roben, y cuando vuelvas todo seguirá en su sitio. Tambien puedes perderte por cualquier barrio o callejón oscuro a cualquier hora del día que siempre te puedes sentir tranquilo. Tal es la seguridad que se siente que Adrien y yo en nuestra casa nunca usamos llaves ya que dejamos la puerta de la calle abierta y no somos los únicos que lo hacen, incluso aunque nos vayamos una noche entera de sábado de fiesta y la casa se quede completamente sola nunca hemos tenido que cerrar la puerta por miedo a robo.
Entrada a nuestra casa:


